domingo, 5 de octubre de 2008

La lectura

Hace muchos años, cuando era chico me inculcaron mucho la lectura, mi mamá y mi papá, ambos lectores voraces, recuerdo bastante ñas "tertulias" matutinas de lectura en voz alta antes de dirigirme a eso otro lugar donde olvidaría todo lo que acababa de leer. Coleccioné toda las ediciones de Torre de Papel: Nuestra aventuras en la cueva, Mi amigo el pintor, Urra! Susanita ya tiene dientes, Aventuras de un niño de la calle, ja! y Solomán, que para cuando lo requirieron en el colegio, yo ya lo había leído y había hecho un resumen, (que ñoñazo). Para ellos son tan importantes los libros que en nuestro segundo habitáculo, en Villavicencio, él diseñó una biblioteca enorme, tan bien planeada que habían dos secciones, una para él y otro para ella. La habitación tenía una iluminación preciosa, la adecuada para una lectura favorable, que no implicara daño alguno para la visión (siendo ambos bien miopes). Ese lugar fue escenario de muchas reuniones, tertulias de verdad, y ya terminando nuestra historia allí, fue la que presenció el anuncio de su divorcio.

Una vez viviendo en Pereira, no me motivé mucho por la lectura, conocí la televisión por cable y ese fue el fin. Cambié la fantasía de la imprenta, por las acartonadas versiones de las maquilas audiovisuales importadas de lugares inoficiosos. Tardes enteras, perdidas entre esos paisajes catódicos insoportables que me causaron, además de un sedentarismo terrible, (en Villavicencio practicaba tres deportes diariamente y hoy trato de compensar con cortas pero constantes jornadas a la oficina en bicicleta), un déficit de atención que incluso hoy me impide concentrarme en una cosa a la vez.

Pero hoy, luchando contra el síndrome, el sedentarismo y ahora contra este maldito esperpento digital, vuelvo a él para reencontrarme con ese ser genial e inteligente de mi infancia y además, porque ya es hora de empezar a crear algo así como una hermenéutica a la que pueda consultar en los afanes de los días por venir.

Es así que abro mis puertas para cualquier sugerencia, la que sea, novelas, ensayos, literatura universal y latinoamericana, incluso, y ojalá no me muerda la lengua, libros de autoayuda que inciten a escribir el guión de mi vida y pavadas de esas, mejor dicho, lo que sea para hacer de esta cruzada lo suficientemente provechosa y así evitar que se me pase más el tiempo sin posar los ojos sobre esas letritas negras de imprenta que tantas vidas han cambiado.

viernes, 3 de octubre de 2008

Volví a caer, pero creo que esta vez lo hice bien...

Hombre, los últimos tres días han sido un karma para aquellos que nos sentimos atropellados por lo coloquial y retardatario del diario informar. Es inevitable y además insoportable, ver como alimentan el espíritu instantáneo y reaccionario del colombiano promedio, (sin olvidar su ausencia de retentiva), de una forma tan vulgar que parece sacado de cualquier película como V de Vendetta, o del libro de ficción 1984, del que recuerdo mucho los "dos minutos de odio", un evento fomentado por el gobierno donde el pueblo durante dos minutos, ladraba y gruñía a una pantalla con imágenes de disidentes del régimen.

Me asombró encontrar un foro donde el diario El Tiempo, uno de los abanderados por el gobierno, sometía a debate el cubrimiento de la noticia del homicidio del niño Luis Santiago. en el artículo se comentó sobra la falta de ética en los medios, muy por encimita, como quien no quiere la cosa, pero algo es algo.

Concluyo esta carreta, esta macumba como dicen por ahí, con el post que hice acerca de este tema, un escrito que puede que sea un ataque espontáneo, pero controlado, de verborragia o tal vez, mi posible regreso a los foros de los medios de información.


El Tiempo.com, 3 de octubre de 2008

Es real el dolor de una comunidad alrededor de un hecho ocurrido en su localidad, sobre todo cuando se trata de un ser inocente. Es ese oportunismo mediático, que tanto funciona en Colombia, para motivar y convocar a la ira colectiva, al odio en masa que en forma de marchas y recolecciones de firmas tanto en las calles como en Facebook suele manifestarse. El control de los medios por parte del gobierno y los altos círculos del poder es más que evidente, pero lo más condenable de todos estos eventos es la poca retentiva de los lectores y televidentes de los servicios de información, que sin realizar ningún tipo de filtro ó debate acerca de lo que leen y observan, simplemente asimilan la información y simplemente reaccionan a la manifestación de turno. Miles de niños mueren diariamente por desnutrición y condiciones insalubres, día a día miles de bebés son engendrados por padres adolescentes que gozan en medio de una mal información latente, ¿esto no conmueve a la misma masa que en estos últimos tres días ha estado ladrando a viva voz la justicia y la protección de nuestro niños?
¿no convoca tanto el hecho de la falta de las condiciones básicas para la supervivencia, no sólo de los niños sino de la población en general?

En conclusión, es mejor y más barato mantenernos distraidos que darnos de comer.